Hola,

Llegamos a un ultimo deadline, a uno que no nos provoca esa descarga de adrenalina tan particular que reconocerán aquellos que entienden y aman el periodismo y el fotoperiodismo. Es un deadline que hubiéramos preferido saltarnos, pero- como no tenemos por costumbre retroceder ante la realidad- no vamos, ya pasados los 40, a empezar ahora.

El fin se anuncia con ruido lejano de helicópteros y murmullo de batallas, como en la película. ¿ Y por qué no con la canción de The Doors sonando de fondo? This is the end. La batalla que libramos es la de una globalización a escala inhumana que embiste con la fuerza de un tsunami a los insumisos del diktat. Es el final de una época que tenía sus imperfecciones, pero a la que hay que reconocer también algunos aciertos y sin duda, muchas de las glorias de la historia moderna de la fotografía. Se termina un periodo de respeto a los fotógrafos y a su trabajo.

Durante la década que mi socio, colega y amigo Jean Pierre Porcher y yo hemos vivido la aventura de Gran Angular, el paisaje ha cambiado tanto que es irreconocible. Las crisis varias ( económica, moral, de identidad ) han desfigurado la profesión hasta convertirla en una desconocida a nuestros ojos. Una apestada ¿Dónde está el respeto cuando una imagen se paga a 10 euros o incluso unos pocos céntimos? ¿Dónde está el respeto cuando hombres y mujeres se juegan la vida para conseguir instantáneas que nunca se publicarán en unos periódicos y revistas cuyo único mérito es conseguir la última exclusiva people antes que la competencia? Lo siento, no hablamos el mismo lenguaje.

E internet. Que contradicción mas absoluta. Ahora que es posible enviar una foto desde cualquier lugar del mundo en unos segundos, incomprensiblemente, hay cada vez más zonas oscuras sin cobertura. Entretanto, todo el mundo copia a todo el mundo y al que se le ocurra gritar: ¡la imaginación al poder! probablemente caerá lapidado a manos de los fariseos. Sí, los fariseos han vuelto al templo y, esta vez, no vienen solos.

Nuestros fariseos vienen acompañados de editores sin escrúpulos que tienen mucho de contables y nada de periodistas, de morosos que deciden no pagar con total impunidad haciendo la vida negra a quienes luchan por sobrevivir cada día, de políticos sin miras ni altura vendidos a una Yakuza financiero-global-ultraliberal que tiene al mundo agarrado por los cojones.

En este contexto, una de las pocas cosas que aún puede elegir una empresa es cómo desaparecer. Jean Pierre y yo hemos decidido que no merece la pena seguir así y que preferimos irnos a tiempo, con las botas puestas.

Los que sí merecéis la pena sois todos los colaboradores de la agencia que durante mas de 10 años habéis mantenido vivo este proyecto en el que hemos puesto tanto trabajo, sacrificios e ilusión. Eso ya no nos lo puede quitar nadie. Ni la globalización, ni los hedge funds, ni los morosos, ni los políticos y banqueros de baja estofa. A todos ellos un gran corte de manga y hasta nunca.

A todos vosotros, a los cientos de colaboradores de la agencia, a la gente real: mil gracias y esperamos volver a veros en el camino en nuevas aventuras.

Adiós o hasta luego.

Gracias El equipo de Gran Angular:
Jean Pierre Porcher Luis Carballo


Chères collaboratrices et collaborateurs,

Le glas a sonné...

C’est avec tristesse que nous vous annonçons la liquidation de GranAngular S.L.
N’est-ce pas là, la chronique d’un désastre annoncé ?
La situation des agences aujourd’hui est à l’agonie. Pratiquement toutes disparues ‘’grâce’’ à cette mondialisation qui monopolise et a détruit le marché mondial de la photo. La machine à broyer l’humain est en route et se délecte des cadavres laissés sur le bord du chemin.

Fondateurs associés de l’agence, Luis et moi, au prix de nombreux sacrifices avons tout fait pour éviter cette fin. Mais il nous faut nous rendre à l’évidence, nous n’avions pas la structure financière pour faire face aux nombreux impayés des magazines et agences déposant leur bilan. De surcroît, confrontés à des tarifs photos de 10 à 20 € cette situation en est devenue kafkaïenne.

Cette stratégie des dominos employée par les ‘’élites psychopathes’’ nous mène à grossir le flot des « Missing In Action ».

En conclusion nous tenons à vous remercier très sincèrement pour votre collaboration durant cette merveilleuse aventure.

L’équipe de GranAngular
Luis Carballo JPPorcher


Hello,

We reach a final deadline, one that does not provoke that particular adrenaline rush that, those of you who understand and love journalism and photojournalism, will recognize. It is a deadline that we would have preferred to skip, but -as we don’t have the habit to step back in front of reality- we will not start now.

The end is announced with a distant sound of helicopters and murmur of battles, like in the movie. And why not with the Doors song playing in the background? This is the end. The battle we fight today is against an inhuman scale globalization that pushes off, with the force of a tsunami, to whoever tries to ignore the rules of the diktat. It's the end of an era that had its imperfections, but that also had certain virtues, and with no doubt scored many of the modern glories of photojournalism. It is the end of a period of respect for the photographers and their work.

During the decade that my partner, colleague and friend Jean Pierre Porcher and myself have been involved in the Gran Angular adventure, the landscape has changed so much that it is now unrecognizable. Several crises (economic, moral, identity) have disfigured the profession to the point that it has become a stranger to our eyes. Where is the respect when an image is paid 10 euros or even a few cents? Where is the respect when men and women are risking their lives to get snapshots that will never be published in newspapers and magazines whose only merit is to get the latest People exclusive before the competition does? Sorry, we do not speak the same language.

And what about the Internet? That wonderful mess. Now that is possible to send a picture from anywhere in the world within seconds, there are growing dark areas without any coverage at all, that are kept in a deep blackout. With everyone copy-pasting everyone, if someone would dare to scream: imagination to power! he will likely, instantly, fall lapidated to the hands of the Pharisees.

Yes, because the Pharisees have returned to the temple and, this time, they are not alone.

The modern Pharisees of our times come together with a bunch of unscrupulous publishers and editor who know a lot about accounting but nothing about journalism, with defaulting clients who chose not to pay in total impunity, making life very difficult to those struggling to survive; they come together with untalented and low cost politicians in the payroll of a global and ultraliberal financial Yakuza which is smashing everybody’s nuts.

In this context, one of the few things that a company can still choose is how to disappear. Jean Pierre and I have decided that it is not worth pursuing this way and we prefer to leave before it’s too late. With the boots on.

Our admiration and sincere friendship go to the hundreds of contributors to our agency who, for more than 10 years, have kept alive this project in which we have put so much work, sacrifices and hope. No one can ever take all this away from us. Neither the globalization nor the hedge funds, neither the creepy clients nor the low-class politicians and bankers. To all them: a class-A finger, f*ck you and we hope we’ll never cross you again.

On the contrary, to all of you, to the hundreds of photographers of the agency, to the real people and to our friends: many thanks again and we hope to see you on the road for some new adventures.

Goodbye or see you later.

Thanks

Gran Angular team:
Jean Pierre Porcher Luis Carballo

 
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